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Capitalismo

Posted in Uncategorized por marcospcmusica en abril 11, 2008

Capitalismo

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El trabajo "La riqueza de las naciones" le concedió a Adam Smith el ttulo de fundador intelectual del capitalismo

El trabajo “La riqueza de las naciones” le concedió a Adam Smith el título de fundador intelectual del capitalismo

El capitalismo es un sistema económico surgido en Europa en el siglo XVI y concebido principalmente al menos de tres formas diferentes dependiendo del énfasis en la consideración de ciertas características como determinantes o intrínsecas respectivamente políticas, culturales y sociales, debido a lo cual las definiciones no se excluyen mutuamente por necesidad.

En cada caso existe una referencia en el origen etimológico de la palabra “capitalismo” a la idea de capital, y estas referencias son codependientes: quienes crean o adquieren capital permanecen como sus propietarios (capitalistas) durante el proceso de producción, la acumulación de capital es el eje central de la vida económica, y tanto el interés como la renta del capital predominan económicamente como trabajo acumulado por encima del trabajo a destajo.

Estas definiciones serían:

  • La estructura económica en la cual los medios de producción operan principalmente en función del beneficio y en la que los intereses directivos se racionalizan empresarialmente en función de la inversión de capital y hacia la consecuente competencia por los mercados de consumo y trabajo asalariado.
  • El orden económico en el cual predomina el capital sobre el trabajo como elemento de producción y creación de riqueza, sea que dicho fenómeno se considere como causa o como consecuencia del control sobre los medios de producción por parte de quienes poseen el primer factor.

Salvo en su específica combinación ninguna de las siguientes características es exclusiva del capitalismo: la motivación basada en el cálculo costo-beneficio dentro de una economía de intercambio basada en el mercado, el énfasis legislativo en la protección de un tipo específico de apropiación privada (en el caso del capitalismo particularmente lockeana), o el predominio de las herramientas de producción en la determinación de las formas socioeconómicas. Así, sólo el conjunto codependiente de tales características puede ser considerado un sistema capitalista, organizativamente en torno a las relaciones sociales que produce en determinados espacios, independientemente se vea de forma favorable o no, sería:

  • El sistema económico en el cual las relaciones sociales de producción y el origen de la cadena de mando -incluyendo la empresaria por delegación- se establece desde la titularidad privada y exclusiva de los accionistas de una empresa en función de la participación en su creación en tanto primeros propietarios del capital. La propiedad y el usufructo queda así en manos de quienes adquirieron o crearon el capital volviendo interés su óptima utilización, cuidado y acumulación, con independencia de que la aplicación productiva del capital se genere mediante un trabajo colectivo y conjunto, material e inmaterial, por cada uno de los actores de la misma empresa.

Por extensión se denomina capitalista a la clase social más alta de este sistema económico (“burguesía“), o bien a la forma común que tendrían los intereses individuales de los propietarios de capital en tanto accionistas y patrones de empresas; también se denomina capitalismo a todo el orden social y político (legislación, idiosincrasia, etc.) que orbita alrededor del sistema y a la vez determina estructuralmente las posibilidades de su contenido.

Tabla de contenidos

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Características

Para definir al capitalismo es necesario definir sus principios básicos, ya que si bien existe un consenso sobre su definición, este es de un nivel muy básico y suelen confundirse la características atribuidas al capitalismo (algunas suelen ser erróneas) con el capitalismo como sistema.

Una de las interpretaciones más difundidas es la de que en el capitalismo, como sistema económico, predomina el capital sobre el trabajo como elemento de producción y creador de riqueza. El control privado de los bienes de capital sobre otros factores económicos tiene la característica de hacer posible negociar con las propiedades y sus intereses a través de rentas, inversiones, etc. Eso crea el otro distintivo del capitalismo que es el beneficio o ganancia como prioridad en la acción económica en función de la acumulación de capital que por vía de apropiación lockeana puede separarse del trabajo asalariado.

En las democracias liberales se entiende muchas veces el capitalismo como un modelo económico en el cual la distribución, la producción y los precios de los bienes y servicios son determinados en la mayoría de las veces por alguna forma de libre mercado. Ciertas corrientes de pensamiento discuten si esta es la definición exacta de capitalismo o si sólo se trataría de una de sus características (necesaria para el marxismo, contingente para la socialdemocracia, y aparente para el mutualismo). Generalmente, el capitalismo se considera un sistema económico en el cual el dominio de la propiedad privada sobre los medios de producción desempeña un papel fundamental. Es importante entender lo que se entiende por propiedad privada en el capitalismo ya que existen múltiples opiniones, a pesar de que este es uno de los principios básicos del capitalismo: otorga influencia social a quienes detentan la propiedad de los medios de producción (o en este caso el capital), dando lugar a una relación jerárquica de funciones entre el empresario/patrón y el obrero/asalariado. Esto crea a su vez una sociedad de clases estratificadas en relación con el éxito económico en el mercado de consumo, lo que influye en el resto de la estructura social según la variable de capital acumulada; por tal razón en el capitalismo la clase social dominante suele ser la burguesía.

Sobre la propiedad privada, el capitalismo establece que los recursos invertidos por los prestadores de capital para la producción social, deben estar en manos de las empresas y personas particulares que los adquieran. De esta forma a los particulares se les facilita el uso, empleo y control de los recursos que utilicen en sus labores productivas, de los que, a fines empresariales, podrán usar como mejor les parezca.

La libertad de empresa propone que las empresas sean libres de conseguir recursos económicos y transformarlos en una nueva mercancía o servicio que será ofrecido en el mercado que éstas dispongan. A su vez, son libres de escoger el negocio que deseen desarrollar y el momento para entrar o salir de éste. La libertad de elección se aplica a las empresas, los trabajadores y los consumidores, pues la empresa puede manejar sus recursos como crea conveniente, los trabajadores pueden realizar un trabajo cualquiera que esté dentro de sus capacidades y los consumidores son libres de escoger lo que desean consumir, buscando que el producto escogido cumpla con sus necesidades y se encuentre dentro de los límites de su ingreso.

Competencia se refiere a la existencia de un gran número de empresas o personas que ofrecen y venden un producto (son oferentes) en un mercado determinado. En dicho mercado también existe un gran número de personas o empresas, denominadas consumidores (también llamados demandantes), las cuales, según sus preferencias y necesidades, compran o demandan esos productos o mercancías. A través de la competencia se establece una “rivalidad” o antagonismo entre productores. Los productores buscan acaparar la mayor cantidad de consumidores/compradores para sí. Para conseguir esto, utilizan estrategias de reducción de precios, mejoramiento de la calidad, etc.

El capitalismo se basa ideológicamente en una economía en la cual el mercado predomina, esto usualmente se da, aunque existen importantes excepciones además de las polémicas sobre qué debe ser denominado libre mercado o libre empresa. En éste se llevan a cabo las transacciones económicas entre personas, empresas y organizaciones que ofrecen productos y las que los demandan. El mercado, por medio de las leyes de la oferta y la demanda, regula los precios según los cuales se intercambian las mercancías (bienes y servicios), permite la asignación de recursos y la distribución de la riqueza entre los individuos.

Cada uno de los actores del mercado actúa según su propio interés; por ejemplo, el capitalista, quien posee los recursos y el capital, busca la maximización del beneficio propio por medio de la acumulación y reproducción de los recursos, del capital; los trabajadores, quienes trabajan por la recompensa material que reciben (el salario) y, por último, los consumidores, quienes buscan obtener la mayor satisfacción o utilidad adquiriendo lo que quieren y necesitan al menor precio posible.

La doctrina política que históricamente ha encabezado la defensa e implantación de este sistema económico y político ha sido el liberalismo económico y clásico del cual se considera sus padres fundadores a John Locke, Juan de Mariana, Adam Smith y Benjamin Franklin. El pensamiento liberal clásico sostiene en economía que el gobierno debe reducirse a su mínima expresión. Sólo debe encargarse del ordenamiento jurídico que garantice el respeto de la propiedad privada, la defensa de las llamadas libertades negativas: los derechos civiles y políticos que dependen de los recursos obtenidos por medios privados, el control de la seguridad interna y externa por medio de las fuerzas armadas en conjunto con la policía, y eventualmente la implantación de políticas que se considerasen indispensables para el funcionamiento de los mercados, ya que la presencia del Estado en la economía perturbaría su funcionamiento. Sus representantes contemporáneos más prominentes son Ludwig von Mises y Friedrich Hayek por parte de la llamada Escuela de Viena de economía; George Stigler y Milton Friedman por parte de la llamada Escuela de Chicago. Ambas han entrado en la controvertida categorización de neoliberalismo[cita requerida].

Existen otras tendencias dentro del pensamiento económico que asignan al Estado funciones diferentes. Por ejemplo los que adscriben a lo sostenido por John Maynard Keynes, según el cual el Estado puede intervenir para incrementar la demanda efectiva evitando las crisis cíclicas. También se puede mencionar a los politólogos que dan al Estado y a otras instituciones un rol importante en controlar las deficiencias del mercado (una línea de pensamiento en este sentido es el neoinstitucionalismo)

Origen

Artículo principal: Historia del capitalismo
Sede del Banco Mundial

Sede del Banco Mundial

Tanto los mercaderes como el comercio existen desde que existe la civilización, pero el capitalismo como sistema económico no apareció hasta el siglo XVI en Europa sustituyendo al feudalismo. Según Adam Smith, los seres humanos siempre han tenido una fuerte tendencia a “realizar trueques, cambios e intercambios de unas cosas por otras”. Este impulso natural hacia el comercio y el intercambio fue acentuado y fomentado por las Cruzadas que se organizaron en Europa occidental desde el siglo XI hasta el siglo XIII. Las grandes travesías y expediciones de los siglos XV y XVI reforzaron estas tendencias y fomentaron el comercio, sobre todo tras el descubrimiento del Nuevo Mundo y la entrada en Europa de ingentes cantidades de metales preciosos provenientes de aquellas tierras. El orden económico resultante de estos acontecimientos fue un sistema en el que predominaba lo comercial o mercantil, es decir, cuyo objetivo principal consistía en intercambiar bienes y no en producirlos. La importancia de la producción no se hizo patente hasta la Revolución industrial que tuvo lugar en el siglo XIX. Sin embargo, ya antes del inicio de la industrialización había aparecido una de las figuras más características del capitalismo, el empresario, que es, según Schumpeter, el individuo que asume riesgos económicos no personales. Un elemento clave del capitalismo es la iniciación de una actividad con el fin de obtener beneficios en el futuro; puesto que éste es desconocido, tanto la posibilidad de obtener ganancias como el riesgo de incurrir en pérdidas son dos resultados posibles, por lo que el papel del empresario consiste en asumir el riesgo de tener pérdidas o ganancias. El camino hacia el capitalismo a partir del siglo XIII fue allanado gracias a la filosofía del renacimiento y de la Reforma. Estos movimientos cambiaron de forma drástica la sociedad, facilitando la aparición de los modernos Estados nacionales que proporcionaron las condiciones necesarias para el crecimiento y desarrollo del capitalismo en las naciones europeas. Este crecimiento fue posible gracias a la acumulación del excedente económico que generaba el empresario privado y a la reinversión de este excedente para generar mayor crecimiento, lo cual generó industrialización en las regiones del norte.

Discusión política

Críticas al capitalismo

Artículo principal: Anticapitalismo

Parte de la critica al capitalismo es la opinión de que es un sistema caracterizado por la explotación intraeconómica (a diferencia del esclavismo y el feudalismo) de la fuerza de trabajo del hombre al constituir el trabajo como una mercancía más. Esta condición sería su principal contradicción: Medios de producción privados con fuerza de trabajo colectiva, de este modo, mientras en el capitalismo se produce de forma colectiva el disfrute de las riquezas generadas es privado.

El capitalismo para el materialismo histórico de Marx

Artículo principal: Modo de producción capitalista

Para el materialismo histórico, el capitalismo es un modo de producción.

Esta construcción intelectual es originaria del pensamiento de Karl Marx (Manifiesto Comunista, 1848, El Capital, 1867) y deriva de la síntesis y crítica de tres elementos: la economía clásica inglesa (Adam Smith, David Ricardo y Thomas Malthus), la filosofía idealista alemana (fundamentante la dialéctica hegeliana) y el movimiento obrero de la primera mitad del siglo XIX (representado por autores que Marx calificaba de socialistas utópicos).

Capitalismo e imperialismo

Los críticos del capitalismo pretenden responsabilizar al mismo de generar numerosas desigualdades sociales. Tales desigualdades eran muy acusadas durante el siglo XIX, sin embargo se experimentaron notables mejorías en los países industrializados a lo largo del siglo XX. Pero los críticos del capitalismo (John A. Hobson, Imperialism, a study, Lenin El imperialismo, fase superior del capitalismo) señalaron desde finales del siglo XIX que tales avances se obtuvieron por un lado a costa del colonialismo, que permitió el desarrollo económico de las metrópolis, y por otro lado gracias al Estado del Bienestar, que suavizó los efectos negativos del capitalismo e impulsó toda una serie de políticas sociales.

El mercado como institución no natural

Desde una perspectiva no estrictamente marxista, Karl Polanyi (La Gran Transformación, 1944) insiste en que lo crucial en la transformación capitalista de economía, sociedad y naturaleza fue la conversión en mercancía de todos los factores de producción (tierra, o naturaleza y trabajo, o seres humanos) en beneficio del capital.

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La institución de un mercado libre que los teóricos liberales (por ejemplo, Adam Smith en la Teoría de los sentimientos morales) ven como un hecho natural, es denunciado por Polanyi como derivado de una concepción antropológica muy concreta de la condición humana: su reducción a un individuo al que la mano invisible del mercado guía, mediante la búsqueda egoísta de su propio placer (hedonismo), hasta encontrar sin desearlo el bien común para todos (por ejemplo, la mayor felicidad para el mayor número en el utilitarismo de Jeremy Bentham). Polanyi se centra en la evidencia de las resistencias que la sociedad tradicional y sus instituciones seculares opusieron durante largo tiempo a la constitución de esa verdadera novedad que era el mercado natural, y que en el caso inglés (desde comienzos del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX) fueron la prohibición o autorización de un complejo paquete de medidas e instituciones: los cercamientos (enclosures), las leyes de pobres (poor laws) las leyes de granos (corn laws), los gremios y sindicatos, etc.[1] En España y otros países pueden verse contemporáneamente tensiones semejantes como consecuencia de la desamortización de las tierras de la Iglesia o los bienes comunales (en Inglaterra y otros países se había producido ya en el siglo XVI como consecuencia de la Reforma protestante).[2]

Antiglobalización

Otras críticas al capitalismo provienen de los movimientos antiglobalización, que denuncian al modelo económico capitalista y las empresas transnacionales como el responsable de las desigualdades entre el Primer Mundo y el Tercer Mundo, teniendo el tercer mundo una economía dependiente del primero. Esta crítica se enlaza con las críticas al imperialismo de décadas anteriores.

Ecologismo

La crítica ecologista argumenta que un sistema basado en el crecimiento y la acumulación constante es insostenible, y que acabaría por agotar los recursos naturales del planeta.

Punto de vista anarquista

Artículo principal: Anarquismo y capitalismo

Algunas personas como los anarquistas, sostienen que los neoliberales sólo defienden la minimización de la intervención del Estado en materia social, siendo la economía fuertemente subsidiada y los mercados igualmente intervenidos[3] Consideran el capitalismo como un sistema autoritario y centralizado. Autoritario, por las consecuencias sociales y psicológicas que causa su desenvolvimiento en el que a su criterio no se considera al ser humano (sus capacidades, su ingenio, su trabajo y satisfacción, etc.) como centro del quehacer económico sino que se le da excesiva prioridad a las ganancias monetarias y a la acumulación, esto lo consideran consecuencia lógica del orden capitalista que divide la actividad de trabajador con la de propietario o la generación de riqueza con la de satisfacción de necesidades; y centralizado, tanto por la existencia de una clase dominante como por la estructura de la economía que impide la autorregulación de esta por parte de sus propios creadores que son los seres humanos y que en su visión concentra en unas pocas personas las decisiones económicas más importantes.

Por ejemplo los partidarios del anarquismo individualista y el mutualismo sostienen que el capitalismo se creó sobre “un acto de expropiación tan masivo como el feudalismo“, y afirma que el capitalismo no podría existir con la ausencia del Estado. Carson afirma que si un verdadero sistema laissez faire fuera puesto en práctica, daría lugar a un sistema donde la capacidad de extraer un beneficio del trabajo, y el capital serían insignificantes; el típico escenario del anarquismo individualista.[4] Carson sostiene que la centralización de riqueza en una jerarquía de clases se debe a la intervención estatal para proteger a la clase dirigente, usando un monopolio sobre el dinero, garantizando patentes y subsidios a las grandes empresas, imponiendo unos impuestos discriminatorios, e interviniendo militarmente para acceder a los mercados internacionales. Esta tesis supone que bajo una auténtica economía de libre mercado, la separación del trabajo de la propiedad y la subordinación del trabajo al capital serían imposibles, consiguiendo una sociedad sin clases donde las personas podrían fácilmente escoger entre trabajar como autónomos, por un salario justo, formar parte de una cooperativa o ser un emprendedor.[5]

Por su parte, el comunismo libertario también estructuró una crítica hacia el capitalismo. Éste dice que el capitalismo necesariamente tiene que tener el valor del trabajo costeado sobre los recursos capitales, y que además se sustenta, para prescindir su extinción, por medio de la explotación. Asimismo, afirma que el capitalismo tiene que estar como sistema económico dominante, para ganar más recursos y tratar de hacer negociaciones con capitales extranjeros y nacionales. Éste afirma que si los medios de producción fueran de propiedad de quien los trabaja, y que sea administrada por los que la sustentan (clase trabajadora) inmediatamente el capitalismo pierde toda razón de ser y, por lo tanto, debe de ser abolido. El capitalismo asimismo se sustentaría, según esta visión, por la explotación y el pago mínimo del producto a los trabajadores.

El comunismo libertario sustenta que con los medios de producción de propiedad colectiva, y la administración laboral de los mismos trabajadores, la economía mejoraría irreductiblemente, ya que los trabajadores obtendrán el producto íntegro de su trabajo y trabajarán según sus capacidades; y en el rol social, la economía tendrá un cambio significativamente y un sustento mejor. Los bienes y servicios serían creados con el propósito de usarse y no de venderse.

Argumentos a favor del capitalismo

Teóricos y políticos han enfatizado la habilidad del capitalismo para promover el crecimiento económico, tal como se mide por el Producto Interno Bruto (PIB), utilización de la capacidad instalada o calidad de vida. Este argumento fue central, por ejemplo, en la propuesta de Adam Smith de dejar que el libre mercado controle los niveles de producción y de precio, y distribuya los recursos.

Sostienen que el rápido y consistente crecimiento de los indicadores económicos mundiales desde la revolución industrial se debe al surgimiento del capitalismo moderno.[6] Mientras que las mediciones no son idénticas, aquellos que están a favor argumentan que incrementar el PIB (per capita) ha demostrado empíricamente una mejora en la calidad de vida de las personas, tal como mejor disponibilidad de alimentos, vivienda, vestimenta, atención médica, reducción de horas de trabajo, y libertad de trabajo para niños y ancianos.[7]

Argumentos favorables al capitalismo también afirman que una economía capitalista brinda más oportunidades a los individuos de incrementar sus ingresos a través de nuevas profesiones o negocios que otras formas de economía. Según esta manera de pensar, este potencial es mucho mayor que en las sociedades feudales o tribales o en las sociedades igualitarias/socialistas.

Defensores del capitalismo afirman que este sistema puede organizarse a sí mismo como un sistema complejo sin necesidad de un mecanismo de planeamiento o guía externa.[8] A este fenómeno se lo llama laissez faire [1]. En un proceso de este tipo la búsqueda de ganancias tiene un rol importante. A partir de las transacciones entre compradores y vendedores emerge un sistema de precios, y los precios surgen como una señal de cuáles son las urgencias y necesidades insatisfechas de las personas. La promesa de ganacias les da a los emprendedores el incentivo para usar su conocimiento y recursos para satisfacer esas necesidades. De tal manera, las actividades de millones de personas, cada una buscando su propio interés, se coordinan y complementan entre si.[9]

Este sistema de coordinación, que se presenta como descentralizado, es visto por los defensores del capitalismo como una de sus mayores fortalezas. El argumento es que permite que se prueben muchas soluciones, y dice que la competencia que existe en el mundo real generalmente encuentra una buena solución a los desafíos emergentes. En contraste, dicen, la planificación central a menudo selecciona soluciones inapropiadas como resultado de predicciones equivocadas. Sin embargo, en todas las economías modernas existentes, el estado conduce algún grado de planeamiento centralizado de la economía (usando tales herramientas como permitir que banco central del país establezca las tasas de interés de base), ostensiblemente como un esfuerzo para mejorar la eficiencia, atenuar la volatilidad cíclica, y buscar ciertos beneficios sociales específicos.

Algunos defensores del capitalismo que siguen la Escuela Austríaca de Economía argumentan que hasta este control limitado crea ineficiencias porque no se pueden predecir actividades de largo plazo de la economía. Desde la Escuela Monetarista el economista Milton Friedman ha argumentado que la Gran Depresión de la década de 1930 fue causada por políticas equivocadas de la Reserva Federal de Estados Unidos.

Efectos del capitalismo en la actualidad

El capitalismo hasta hoy en día, principios del siglo XXI, tiene la misma forma que empezó a tener desde la descolonización. Mientras en el llamado primer mundo, o la región norte y sobre todo occidente,la gran mayoría de la población (menos el cuarto mundo) disfruta de las riquezas que genera la gestión del ministerio económico de su gobierno (de corte puramente capitalista) en el tercer mundo. Según un estudio de la ONU[10] muere un niño de hambre cada tres segundos y 1.200 millones de personas viven con menos de un dólar al día. En el mundo 225 personas acumulan el 40% de la riqueza mundial[11]

En África muchos países en vías de desarrollo tiene una gran deuda externa, esta situación de pobreza provoca que vendan sus materias primas a bajo coste a los países desarrollados. Sin embargo, los productos manufacturados de los países desarrollados se venden a un precio elevado, lo cual provoca la perpetuación de dicha pobreza. Este hecho se debe al desnivel económico entre paises del primer mundo y países del tercer mundo y de los distintos valores monetarios de cada país. Cualquier economista estaría de acuerdo en que este es un fenómeno evidente que se produce en situaciones de desilgualdad económica entre el país importador y el exportador, aunque solo podríamos atribuir este fenómeno al capitalismo si obviamos el hecho de que en los países subdesarrollados no existen mercados libres ni instituciones que se puedan considerar propias de un sistema capitalista.

Notas

  1. Karl Polanyi (1944) La Gran Transformación, (1989, edición en castellano) Madrid: La Piqueta, ISBN 84-7731-047-5. Referencias a Bentham, en las páginas 145, 180 y ss., 195 y ss., 200 y ss., 210, 225 y ss., 229, 292, 356 y 433 y ss.).
  2. Antonio Escudero, J. Curso de Historia del Derecho, Madrid, 1985, p.851 y ss. y otras obras; Francisco Martí, Gilabert “La desamortización española “,Ediciones Rialp S.A, (2003) ISBN: 84-321-3450-3; Cuadernos historia 16. Jose Maria Moro. “La desamortización”; CALLAHAN, William J. Iglesia, poder y sociedad en España 1750-1874, Madrid: Nerea ISBN 84-86763-12-6 ; DOMÍNGUEZ ORTIZ, Antonio Patrimonio y rentas de la Iglesia, en ARTOLA, Miguel (dir) (1991) Enciclopedia de Historia de España. (I Economía. Sociedad; II Instituciones políticas. Imperio; III Iglesia. Pensamiento. Cultura IV Diccionario Biográfico; V Diccionario Temático; VI Fuentes), Madrid: Alianza Editorial ISBN 84-206-5294-6
  3. The Neoliberal Myth of “Small Government”
  4. Tipo de interés cero. Guía para el economista inconformista.
  5. Kevin Carson. The Iron Fist Behind The Invisible Hand. Mutualist.org
  6. Robert E. Lucas Jr.. The Industrial Revolution: Past and Future. Federal Reserve Bank of Minneapolis 2003 Annual Report. Archivado desde el original, el August 30. and J. Bradford DeLong. Estimating World GDP, One Million B.C.–Present. Archivado desde el original, el August 30.
  7. Clark Nardinelli. Industrial Revolution and the Standard of Living. Archivado desde el original, el September 04.
  8. George Reisman. Freedom is Slavery: Laissez-Faire Capitalism is Government Intervention: A Critique of Kevin Carson’s Studies in Mutualist Political Economy. Capitalism.net
  9. Herbert Walberg, Joseph Bast. Education and Capitalism, Hoover Institution Press (2001) p. 87-89 ISBN 0-8179-3972-5
  10. … (2005), Informe sobre Desarrollo Humano 2005 [07-09-2005]
  11. *de Leonardo, José Luis (2002), Aumenta la concentración de la riqueza

Véase también

Bibliografía

  • Michel Beaud, Historia del capitalismo: de 1500 a nuestros días, traducción de Manuel Serrat, Ariel, Barcelona, 1986.
  • Fernand Braudel, La dinámica del capitalismo, traducción de Rafael Tusón Calatayud, Fondo de Cultura Económica, México, 1986.
  • John Chamberlain, Las raíces del capitalismo, Unión Editorial, Madrid, 1994.
  • Joaquín Estefanía, Aquí no puede ocurrir. El nuevo espíritu del capitalismo, Taurus, Madrid, 1997.
  • Milton Friedman, Capitalismo y libertad, Rialp, Madrid, 1966.
  • John Kenneth Galbraith, El capitalismo americano, traducción de Jaume Berenguer Amenós, Ariel, Barcelona, 1968.
  • Jack Goody, Capitalismo y modernidad, traducción de Cecilia Belza, Crítica, Barcelona, 2005.
  • Friedrich Hayek, Thomas Ashton, Louis Hacker, Ronald Hartwell, Bertrand de Jouvenel y William Hutt, El capitalismo y los historiadores, Unión Editorial, Madrid, 1997 (1963).
  • Rodney Hilton, La transición del feudalismo al capitalismo, traducción de Doménec Bergada, Crítica, Barcelona, 1987.
  • Joseph Lajugie, Los sistemas económicos, Eudeba, Buenos Aires, 1960 (1957).
  • Fernando Luengo Escamilla, Mercado de trabajo y competitividad en los capitalismos emergentes de Europa Central y Oriental, Editorial Complutense, Madrid, 2003.
  • Ludwig von Mises, Seis lecciones sobre el capitalismo, Unión Editorial, Madrid, 1981 (1959, 1979).
  • Ayn Rand, Alan Greenspan, Robert Hessen y Nathaniel Branden, Capitalismo: el ideal desconocido, Grito Sagrado, Buenos Aires, 2007 (1946).
  • Joseph Schumpeter, Capitalismo, socialismo y democracia, Aguilar, México, 1952.
  • Arthur Seldon, Capitalismo, Unión Editorial, Madrid, 1994.
  • Jesus Seminario, El capitalismo peruano español, Editorial Bruño, New York, 2006.
  • Hernando de Soto, El misterio del capital, Península, Barcelona, 2001.
  • Gabriel Tortella, Los orígenes del capitalismo en España: banca, industria y ferrocarriles en el siglo XIX, Tecnos, Madrid, 1973, reed. 1995.
  • Max Weber, La ética protestante y el espíritu del capitalismo, Alianza Editorial, Madrid, 2001.

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