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Terremoto_de_Arica_de_1868

Posted in Uncategorized por marcospcmusica en abril 11, 2008

Terremoto de Arica de 1868

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El Morro de Arica después del terremoto.

El Morro de Arica después del terremoto.

El terremoto de Arica de 1868 fue un sismo registrado el 13 de agosto de 1868 cerca de las 16:00 hora local. Su epicentro se localizó en 18.6° S 71° O frente a las costas de Tacna, Perú, y tuvo una magnitud de 8,5º en la escala sismológica de Richter.

El evento telúrico asoló gran parte del sur del Perú, especialmente las ciudades de Arequipa, Moquegua, Tacna, Islay, Arica e Iquique (estas dos últimas pertenecen a Chile en la actualidad). El sismo además fue percibido de forma distinta entre Lambayeque por el norte y Valdivia por el sur, e incluso hasta Cochabamba en Bolivia. Seguido al movimiento principal, un tsunami arrasó las costas peruanas entre Pisco e Iquique y cruzó el Océano Pacífico, llegando incluso a California, las islas Hawaii, las Filipinas, Australia, Nueva Zelanda y el Japón.

La cifra de muertos estimada alcanzaría las 30 personas en Chala, 10 en en Arequipa, 150 en Moquegua, 3 en Tacna, 300 en Arica y 200 en Iquique.

Tabla de contenidos

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[editar] Arequipa

El terremoto de 1868 fue uno de los más fuertes y destructores que han abatido a la ciudad de Arequipa en toda su historia. En la ciudad, no había edificacion que no tuviera grietas o destrozos. Los templos de San Camilo, de la Tercera Orden y de Santo Domingo estaban destruídos totalmente. En las iglesias de San Francisco y La Compañía, los muros averiados resistían bóvedas que amenazaban con desplomarse. Las torres de la catedral quedaron semiderruidas, mientras la sacristía catedralicia sufrió el derrumbe total de su estructura. La bóveda de la iglesia de San Agustin se desplomó íntegramente. En la Plaza Mayor, del portal del regocijo se cayó la mitad de la arquería, mientras los portales del Cabildo se hundieron como si hubieran recibido un enorme peso. En el colegio de la Independencia se derribaron los altos, así como algunas bóvedas del primer piso. El techo de la sala principal del hospital San Juan de Dios se cayó, sepultando a no menos de cuarenta personas. El sistema de acequias en la campiña y en la ciudad fue derribado o enterrado.

Al siniestro siguieron funestas secuelas: robos y pillajes, desabastecimiento y especulación con los alimentos; muchos sembríos terminaron por secarse, dada la inutilización del sistema de acequias de regadío. La población se quedó por algunos días sin agua en las pilas y acequias urbanas. Por añadidura, fueron numerosas las réplicas y el temor a la naturaleza y a Dios se fue incrementando. Debido a los numerosos cultos que se hicieron por aquellos días, los sacerdotes anunciaban a la compungida población que las adversidades eran sólo “advertencias” de la “ira divina” y “castigos del Señor” por las inequidades cometidas.

La población se organizó, logrando rescatar de entre los escombros a un centenar y medio de muertos y les dio la acostumbrada sepultura, en conjunto con la peonada chilena encargada de las construcciones de ferrocarriles de Henry Meiggs. Trabajaron en la limpieza de las acequias urbanas y repararon los tramos que se habian derrumbado de las acequias agrícolas con el fin de reconstruir la ciudad.

[editar] Arica

Arica. Fotografa publicada en 1868

Arica. Fotografía publicada en 1868

Terremoto en Arica, Perú, 1868 en  The Illustrated London News.

Terremoto en Arica, Perú, 1868 en The Illustrated London News.

Arica después del terremoto.

Arica después del terremoto.

En la ciudad de Arica, el día había transcurrido tranquilo. Arica, ciudad peruana en esa época, tenía alrededor de 1500-2000 almas, con un gran porcentaje de mestizaje entre negros e indígenas altiplánicos provenientes de los antiguos esclavos africanos. Poseía además las mejores maestranzas de la región. La malaria había asolado la zona por décadas y ya se encontraba en franco descenso.

Como a eso de las 4 de la tarde, un sismo de desplazamiento horizontal y ondulatorio de fuerte intensidad (grado 8.5 E.Richter) afectó la ciudad de Arica echando abajo las construcciones de adobe y dejando muchos muertos y heridos. Para el sector de la rada se veía los buques surtos tranquilos en la mar.

Estaban anclados los navíos américanos Wateree(ver imagen) y Fredonia, el velero de tres palos, inglés, Channacelia, los navíos peruanos, El Chañarcillo y El Regalón y la flamante corbeta BAP América, aun con los fuegos encendidos.

Los tripulantes de las naves fueron testigos del terremoto y sus oficiales precautoriamente dieron instrucciones de cerrar escotillas y afianzar cuerdas de seguridad. El BAP América, levó anclas y se dispuso a zarpar a aguas más profundas. Estando en esas labores, la población sobreviviente se agrupó en los muelles y empezaron a pedir ayuda a los tripulantes para que se les socorriera a los atrapados en las ruinas.

De improviso, la isla (Alacrán) que contenía el fortín con dos cañones a la entrada de la rada se hundió con todo sus emplazamientos y una ola de entre 8 a 15 m pasó por entre los navíos cortando las amarras de Fredonia, haciendo retroceder al América, el Wateree alcanzó a soltar el ancla, la misma ola de paso hundió al muelle con las personas que antes gritaban auxilio a las naves.

Súbitamente, el mar se retiró y dejó en seco sobre la quilla a los navíos, los tripulantes contemplaron atónitos como cientos de peces se debatían en el fondo rocoso.

Pasado 15 minutos, el mar volvió no en forma de ola sino como una marea irresistible que levantó a los barcos, el Fredonia, junto con el Chañarcillo y El Regalón fueron arrastrados hacía el costado del morro de Arica seguido del América quien luchaba con sus máquinas por zafarse de la marea. El capitán del Fredonia creyendo que el América le iba a dar rescate gritó que se salvaran por que ellos estaban perdidos, el Fredonia se golpeó contra el morro y se desintegró, lo mismo el resto de los navíos peruanos.

El Wateree y el velero inglés Channacelia siguieron un rumbo diferente más hacia el norte siendo seguidos por el América que humeaba a toda caldera luchando aún, mientras la marea asolaba y destruía casi la totalidad de la ciudad expuesta con el resto de su población aún escapando por los cerros.

Los navíos arrastrados siendo transportados por la marea tocaron fondo y aquellos que tenían quilla redonda empezaron a girar sobre sí mismos, el Wateree de fondo plano resistió el arrastre y fue a dar a algunas decenas de metros de las pendientes.

Retirado ya el mar, el América resultó desfondado y semidestruido yaciendo muy cerca del Wateree, no se encontró a ningún miembro de su tripulación. El velero inglés Channacelia giró tantas veces sobre si mismo que enrollo toda la extensión de su cadena sobre su casco, nadie se salvó también. El Wateree fue el mas afortunado ya que quedó practicamente indemne sobre su fondo plano sin mayores consecuencias que la pérdida de un solo marinero.

Para el lado de la ciudad, los escombros y cadáveres eran un solo amasijo colocados atrás del morro, el mar solo respetó a aquellas casa que estaban hacia el lado trasero del morro, pegadas a la pared de los cerros. Perdieron la vida 300 personas aproximadamente.

Llegada la noche hubo otro maremoto pero no de la misma intensidad que el inicial, así que no hubo mayores daños que producirse.

La ayuda llegó tres semanas después a Arica, primero desde la ciudad de Tacna, donde el alcalde Nicolas Freyre distribuyó a los damnificados viveres y ropa; después directamente la ayuda provino del gobierno peruano.[1] El gobierno peruano encargó a Nicolás de Piérola, quien era ministro de hacienda, planificar la reconstrucción de Arica. Se estima que un 85% de la ciudad de Arica fue destruida y más de 300 personas fallecieron.

[editar] Iquique

En Iquique el terremoto también fue devastador, aquí también ocurrió un tsunami, destruyendo los edifcios principales del puerto, las maquinas condensadoras de agua, almacenes de salitre, el muelle.

[editar] Moquegua

Moquegua, 14 agosto de 1868

Mi señor General Prefecto de este departamento:

Con bastante sentimiento comunico a usted que a las cinco de la tarde de ayer, se sintió un fuerte terremoto que ha destruido la mayor parte de la población; los movimiento de la tierra fueron tan recios y repetidos que no ha habido casa que haya podido resistir sin ser gravemente averida, esto es, la que no sido derribada desde sus cimientos.

Lamentablemente en extremo es señor Prefecto el cuadro que presenta esta ciudad; los templos, hospital y colegio todo queda derribado, incluso el reloj público. Las bodegas de las haciendas han tenido igual suerte y los licores que contenían, han corrido por el campo. Las pérdidas que nos ha ocasionado la catástrofe de que doy parte a usted son de pronto incalculables, y muchos años pasarán sin poder recuperarse; nótanse igualmente en el comercio perjuicios de gran consideración, pues casi todas las tiendas en su desploma han cubierto y destrozado los artículos que contenían.

Respecto a las víctimas que se lamente, no es posible por ahora fijar el número de las que habrían perecido en las casas derribadas, pues no existiendo en la policía una fuerza competente, no se ha podido levantar los escombros, además de que los movimientos de la tierra hasta ahora mismo se repiten amenazándonos mayor ruina, y en lo poco que se han levantado los escombros, se han encontrado cuarenta y tantos cadáveres entre hombres, mujeres y niños, y de temor se halla toda la gente del campo. Con el fin de desenterrar los muertos, levantar escombros y demoler edificios que ofrecen peligro he oficiado al Comandante General Coronel Leyseca, para que me remita de Torata parte del batallón, y por el oficio que de dicho Coronel adjunto a usted, se impondrá de que en aquel pueblo ha ocurrido iguales desgracias. Dígnese pues usted si lo juzga conveniente poner esta comunicación en conocimiento del Supremo Gobierno para que sirva exonerar a esta Provincia del pago de la contribución predial del semestre de San Juan que lo juzgo imposible de realizar, pues hasta la fecha no se ha conseguido su realización.

Dios Guarde a usted.

P.O. Cores

INFORME DEL SUPREMO DE MOQUEGUA[2]

[editar] Tacna

Los poblados de Sama y Locumba fueron totalmente destruidos, en la tierra se formaron grietas que malograron las cosechas por que las grietas expelían agua fangosa.

En cambio en Tacna se indica que a las 17.06 se sintió el terremoto de siete minutos con sus movimientos verticales y luego ondulatorios. Los remesones continuaron hasta las 23.

Se contaron únicamente tres muertes cuando en la ciudad vivían 10.000 habitantes. Se derrumbaron 60 casas de mojinete en la ciudad. Tacna era la ciudad más cercana al epicentro, probablemente la lentitud de los primeros remesones permitieron alertar a la población para evitar desgracias humanas.

Ricardo Palma registra una tradición en Locumba sobre el terremoto. La historia del tesoro de un cacique maldecía que nada quedaría en pie si alguien intentaba desenterrarlo. Lo cual sucedió ese día 13 de agosto, el ruido obligó a huir a los profanadores. Locumba fue destruida y el tesoro nuevamente enterrado por los derrumbes.[3]

[editar] Bibliografía

[editar] Notas

  1. Zora Carvajal, Fornutato (1966), Tacna, historia y folklore, Cooperativa San Pedro.
  2. Retazos de la Historia de Moquegua, Edición de 1982, página 126-127, Luis E. Kuong Cabello
  3. Palma, Ricardo (1860), Tradiciones peruanas, Lima.

Herramientas personales

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