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Ruta_Destroy

Posted in Uncategorized por marcospcmusica en abril 12, 2008

Ruta Destroy

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La llamada Ruta Destroy, Ruta del Bakalao como se le conoció más mediáticamente, heredera directa de la movida valenciana, consistió en el mayor movimiento “clubbing” de España, hecho por y para españoles fundamentalmente, e inició dicho movimiento “clubbing” en el país, tal cual lo conocemos hoy en día. De hecho, no se puede desligar la forma de ocio nocturno de los españoles de hoy de lo que se heredó de este movimiento. Básicamente consistía en el desplazamiento por carretera de miles de jóvenes españoles entre las discotecas del área metropolitana de Valencia, de entre las cuales destacaron salas como Barraca, Spook Factory, Chocolate, Espiral, NOD, Puzzle, y ACTV, cada fin de semana, y sin apenas descanso, durante los años 80 y la primera mitad de los 90. Pero la realidad fue mucho mayor que eso, y mecere ser explicada en profundidad.

Tabla de contenidos

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[editar] Principales causas

La Ruta Destroy sentó un precedente en un país recién salido de una transición democrática tras la época franquista, lo cual explica las ansias de libertad que se respiraba en todo el país. La legislación española, en todo lo tocante al ocio nocturno, era aún muy inmadura debido al legado del franquismo, y estaba llena de vacíos legales, los cuales, los empresarios de estas discotecas supieron aprovechar. Estos factores, unidos a la gran permisividad y aperturismo de una sociedad con ganas de compensar la represión franquista, al carácter jovial y festivo de los valencianos, y también, a la menor preocupación e información de ciertos aspectos como las drogas, fueron el fuego que encendió la mecha. Hablar de la mecha, es hablar de los orígenes, y de esto, de su evolución y su posterior explosión tratan los siguientes capítulos.

[editar] Origen

La semilla de la denominada “Ruta Destroy” se sembró a caballo entre finales de los 70 y primeros 80, dentro de lo que fue la particular “Movida Valenciana”, movimiento que a pesar de tener mucha menos repercusión mediática que la conocida Movida Madrileña y de haber sido injustamente marginada, muchos afirman que tuvo tanta o mayor importancia real que esta, no solo por la infinidad de grupos autóctonos que aparecieron y la vitalidad cultural que aportaron a la ciudad de Valencia, mientras que la verdadera movida madrileña fue en realidad, en palabras de muchos que la vivieron, disfrutada por unos pocos privilegiados, sino porque esta otra movida, la valenciana, actuó como potente catalizador para que una ingente cantidad de grupos extranjeros, principalmente e inicialmente británicos, fueran dados a conocer en toda España, a través de Valencia, donde dieron su primer paso en la península, para después dar el salto al resto del país. Además, la de Valencia acabó derivando en el culto a esos centros de ocio llamados discotecas, creando por primera vez en España un movimiento de música de baile con sonidos que hasta entonces no eran entendidos como tal, sonidos de importación que asiduamente traían los disc-jockeys valencianos y otros personajes importantes directamente desde Londres, Manchester, y otras ciudades europeas. Lo que derivó en la posteriormente llamada Ruta Destroy. El término movida valenciana, de hecho, se ha extendido hasta incluir a la movida discotequera de la Ruta Destroy.

A finales de los 70, en plena transición, la ciudad de Valencia, que por aquel entonces apenas llamaba la atención en cualquier aspecto cultural, político o social, quiso reclamar su parte de protagonismo. Durante la era Post-Punk y New Romantic (la llamada era new wave), la ciudad empezó a florecer, no sólo musicalmente sino también culturalmente. Empezaron a aparecer grupos musicales autóctonos con una marcada tendencia vanguardista, y de una manera menos mediática que en Madrid. Se dice que mientras en Madrid, los iniciadores del movimiento fueron Kaka de Luxe y Burning, en Valencia lo fueron, en 1979, La Banda de Gaal y seguidamente La Morgue. Grupos como Seguridad Social, Video, Glamour, Comité Cisne, Betty Troupe, In Fraganti, La Morgue o Interterror lideraban una legión de artistas valencianos que apostaban por los nuevos sonidos llegados directamente del Reino Unido o Alemania, y empezaban a poner de moda la imagen del post-modernismo de principios de los 80, con looks elegantes, sofisticados y estridentes, heredados y evolucionados de la era punk. En esa época, un local sobresalió entre todos por su amalgama cultural, Pyjamarama, pero hubo otros, como Bowie, Gasolinera, Tropical (que años más tarde se conocería como ACTV), Video, Estandarte o Planta Baja. Asimismo, debido a esta apertura en Valencia a sonidos no tan convencionales, muchos grupos extranjeros empezaban su andadura por tierras españolas pisando primero Valencia, como el caso de Soft Cell. La gente empezó a interesarse cada vez más por estos sonidos de synth-pop/rock/pop/gótico, etc, en su mayoría procedentes de las islas británicas, en una época con demasiada influencia de la canción ligera y de cantautor. En aquel momento, sin embargo, aún no había ninguna discoteca que realmente pinchase esa clase de sonidos. Dichos sonidos no iban ligados a la música de baile, que aún estaba basada casi exclusivamente en música negra (funk, los inicios del house, etc) y sonidos disco europeos como el italo-disco, y por ello, aún no se entendían como tal, por lo cual aún estaban relegados a las salas de conciertos y los bares de copas. Seguían existiendo exclusivamente las boîtes y salas de fiesta setenteras, tapizadas y llenas de espejos.

Fue a raíz de abrirse una sala llamada Oggi, auspiciada por el principal precursor y gurú de la movida discotequera, Juan Santamaría, cuando esos sonidos, y toda clase de rarezas electrónicas y guitarreras, eran pinchados para un público aún muy selecto y con grandes inquietudes musicales y culturales. La sala no tardó en decaer por oscuros derroteros (gente adicta a la heroína y otros problemas). Más adelante, la misma gente responsable del Oggi se trasladó a la sala Metrópolis, en un intento de agrupar a todas las tribus urbanas de Valencia (rockers, mods seguidores del garage rock o del ska y otros sonidos con marcada influencia sesentera, nuevos románticos, punks, góticos, etc), tribus que por aquel entonces y durante todos los 80 fueron muy prolíficas. Esto no estuvo exento de problemas, ya que muchas de estas tribus urbanas rivalizabasn entre sí, como los rockers y mods. Hasta que la fiesta se trasladó a una sala llamada Barraca, en Les Palmeres (Sueca).

[editar] Evolución

La discoteca Barraca, ya veterana por aquel entonces, ya había destacado en los últimos años 70 por querer diferenciarse de alguna forma del resto de salas estilo fiebre del sábado noche. Y fue a partir de 1982, también gracias a Juan Santamaría y al entonces disc-jockey Carlos Simó, cuando el estilo tan ecléctico característico de Oggi/Metrópolis tuvo su continuidad en Barraca, escuchándose “música blanca” que incluía a formaciones tan dispares como unos aún desconocidos para el gran público, y todavía alternativos Depeche Mode, U2 y The Cure; también gente como los influyentes The Smiths,Joy Division, herederos directos del punk como Big Audio Dynamite (BAD), Sigue Sigue Sputnik, Generation X y su integrante Billy Idol, Public Image Limited (PIL) y su integrante Jah Wobble, o los B-52; grupos de synthwave como A Flock of Seagulls, Visage o Ultravox, de pop-rock como The Fountainhead, Simple Minds, The Pretenders, e incluso bandas australianas de garage (garage rock) como Screaming Tribesmen, Hoodoo Gurus, Lime Spiders o grupos de rockabilly como los Stray Cats, y tantos y tantos otros, en lo que fue un excelente combinado musical de música eminentemente indie de primera mitad de los 80 y finales de los 70, sin el ritmo pegadizo de la música negra, pero con más frescura que esta. La magia que irradiaba esta sala se contagió a todos los noctámbulos y tribus urbanas que la frecuentaban, reinando el buen ambiente y el espíritu cordial. Esto también se debió en parte a los efectos de la droga del momento, la llamada mescalina valenciana, o “mesca”, la cual, tras estudios realizados, se demostró que estaba compuesta por MDA o “droga del amor”, un derivado anfetamínico parecido al MDMA o éxtasis, pero con un marcado efecto alucinógeno parecido al LSD. Supuestamente, su relativa similaridad con la verdadera mescalina extraída del peyote hizo que adquiriese dicho nombre popularmente. La empatía entre la gente hizo que el ambiente que se respiraba fuera único, a diferencia de las salas convencionales, donde el factor sexual era el dominante, por encima del musical y el de la diversión por puro placer, también llamado hedonismo, y acarreaba problemas entre clientes. Esto, unido a la atracción por esta sala de muchos personajes destacados en el panorama cultural, musical y social de la época en España, a su talante excepcionalmente tolerante para aquellos años, que atraía a la gente que huía de la vulgaridad que se respiraba en la mayoría de salas convencionales, y a su ambiente colorista, kitsch y estrambótico, donde incluso el maquillaje estaba bien visto en los varones heterosexuales, fue lo que la diferenció del resto. No en vano, se dice que era todo un espectáculo ver cómo vestía la gente habitual de Barraca, ya que por entonces muchos consideraban un ritual el hecho de vestirse para la fiesta. Además, Barraca fue una de las primeras salas españolas donde hicieron aparición las drag-queens, como la famosa Faraona. Otros aspectos a destacar de esta sala fueron su pista giratoria, los caballos de tío-vivo, que se convirtieron en marca de la casa, y su terraza. Sus principales sesiones fueron las de sábado noche y domingo tarde-noche.

Poco después del comienzo de esta nueva y exitosa etapa en Barraca, apareció en escena otra discoteca, situada a apenas 200 metros de la primera. Se trataba de Chocolate. Los responsables de esta discoteca, anteriormente dedicada a sonidos funky, y aun antes, nave donde se almacenaba arroz, no quisieron dejar pasar la oportunidad de atraer a este público tolerante, abierto y tremendamente hedonista. Pero en contraposición al colorismo de Barraca, Chocolate apostó por sonidos más oscuros y góticos, dentro del eclecticismo musical. Toni El Gitano fue su principal responsable musical esos primeros años, el cual pinchaba a gente como Bauhaus, Sisters of Mercy, Art of Noise, Throbbing Gristle, 400 Blows, Cabaret Voltaire, 1000 Mexicans, Anne Clark, Lords of The New Church, Snowy Red, Shriekback, y muchas otras rarezas de corte mayoritariamente siniestro y oscuro, tanto en temas de guitarra como en temas electrónicos (en muchos casos electrónica experimental), aunque no faltaron sonidos más rabiosos como el punk-rock de los Ramones, o el garage rock/psychobilly de The Cramps. Tras unos años en cabina, fue sustituido por José Conca en 1986. Además, esta sala se convirtió en la continuación de la fiesta para muchos barraqueros, ya que cerraba unas horas más tarde que Barraca. En cualquier caso, también se ganó a su propio público devoto. Gente amante del cuero y el color negro. También cabe mencionar la aparición de pequeños clubs after-hours, con toda probabilidad los primeros en España, para que todo este tipo de gente pudiera seguir por entonces el ritmo que la “mesca” les marcaba, como la sala Looping, en Valencia, donde pinchó gente como el propio José Conca, o Canteret, en Cullera.

Así pues, lo que hoy en día se conoce como clubbing, movimiento de ocio o forma de vida nocturna iniciada a principios de los 80 en Manchester y su famosa Haçienda (dicho movimiento en esa ciudad se llamó Madchester), tuvo sus orígenes a nivel español en Valencia, aunque esa palabra realmente no se usara por aquel entonces en España. De hecho muchos son, incluyendo bandas y productores británicos que pisaron Valencia en esos años, los que hablaron de grandes paralelismos entre ambos movimientos a finales de los 80, con las principales diferencias en que en el Reino Unido, la música era prácticamente autóctona y propia, y se basó mucho en un tipo de fiestas clandestinas llamado rave, mientras que Valencia estaba totalmente abierta a música importada de muchos países de Europa, como el Reino Unido, Alemania, Bélgica, Holanda, Italia…, y también de los Estados Unidos, Canadá o Australia, y las discotecas tuvieron un peso mayor.

Retrocediendo al año 1984, la fama de estas dos salas, Barraca y Chocolate, era notable entre la gente más inquieta de Valencia, Madrid, Barcelona y otras ciudades. Y seguía uniéndose gente gracias al boca a boca, principalmente, o bien gracias a la aportación de los por aquellos años numerosos programas de televisión dedicados totalmente o en parte a la cultura musical, como La Edad de Oro, Musical Express, A Uan Ban Baluba Balam Bambú, Popgrama, Aplauso, La Bola de Cristal o Tocata en Televisión Española, o Estoc de Pop en la TV3 catalana, que metían de lleno a la juventud española en un panorama cultural musical muy rico, variado e incluso transgresor. De este modo, hizo aparición en la escena valenciana otra sala mítica. Anteriormente llamada San Francisco, y dedicada a gente más convencional, es decir, a pijos o niños pera, como por entonces se denominaban, Spook Factory hizo acto de presencia en la historia de la noche valenciana y española. Esta sala ubicada en la pedanía valenciana de Pinedo, estaba situada mucho más cerca de la ciudad, y además en la misma carretera, por lo que a priori se le auguraba un gran éxito. Además empezó con vocación de llegar al gran público. Pero no todo fueron alegrías. La sala, durante sus primeras sesiones apenas atraía gente. Fueron las circunstancias lo que provocó que le llegase el éxito. Las autoridades castigaron a Barraca y Chocolate a un mes de cierre por ciertos acontecimientos, situación de la cual se aprovechó Spook Factory. Nunca volvió a estar vacía durante un solo fin de semana hasta al menos 1995 o 1996. Su pinchadiscos (término muy utilizado en los 70 y 80), o disc-jockey, se llamaba Fran Lenaers. Fue el primer disc-jockey que junto a una gran selección musical, empezó a integrar una gran técnica en las mezclas a los platos con ese tipo de música. Hasta entonces, mezclar la música blanca cuadrando a la perfección los temas rock/pop/synth/techno como hacían los disc-jockeys de música negra no estaba bien visto. Además, Fran Lenaers también fue con toda seguridad el responsable de cierto cambio musical progresivo. No muy devoto del pop y el rock, su especialidad en cambio era el techno y el ebm, la maquinaria alemana o belga (de ahí el término makina, en realidad aún muy alejado de su significado despectivo y de lo que constituía bien entrados los 90) eran su principal argumento musical. La guitarra aún seguía presente, pero ya en un plano secundario. En esta sala era habitual escuchar a gente como los Front 242, A Split Second, Front Line Assembly, Clan of Xymox, Severed Heads, Psyche, Vicious Pink, 16 Bit, y muchas otras formaciones de ebm y techno. Esto aún hizo ganar adeptos. Además hubo otro factor que le aportó más éxito, y fue el hecho de ser la primera discoteca con un horario realmente amplio. En sus inicios, por la normativa, debía cerrar a primera hora de la mañana, pero solo durante media hora, y con el público dentro y la música apagada, para retomar la sesión tras esa media hora hasta bien entrada la tarde del día siguiente. Spook atraía a la mayor parte de su clientela los viernes noche, pero también recogía a últimas horas del sábado noche (o madrugada del domingo) a mucha gente procedente de Barraca y Chocolate. Con los años, Spook afianzó su sesión de viernes noche como su sesión principal. Poco a poco, debido a la pasividad o ignorancia de las autoridades en aquella época, y a los vacíos legales de una todavía inmadura legislación española a nivel de ocio nocturno, se fue obviando ese pequeño parón de media hora, y la música ya no paraba desde medianoche hasta alrededor de las 16pm del sábado.

En 1986 saltó a la fama otra sala legendaria, Espiral, anteriormente dedicada a sonidos disco, y que no se encontraba en la habitual ruta en línea recta, sino tierra adentro, en La Eliana. Fue abanderada por su DJ, Jesús Brisa. La ruta se amplió pues hacia el interior del área metropolitana de Valencia. Esta sala se caracterizó por atraer a público menos selecto, más “de barrio”, por decirlo de alguna manera, pero al mismo tiempo, el público más brutal de la ruta. Todo estaba permitido en esa sala. No habían reglas y el “todo vale” era la tónica general, y aun así, soportaba menos problemas entre la gente de lo que lo haría cualquier discoteca actual con todo su personal de seguridad. Era considerada como la más “cañera” del momento, hasta su sonado cierre y reconversión en una versión más “light”, ya bien entrados los noventa, hechos que precipitaron rápidamente su definitiva desaparición (fue la primera de las grandes en caer). Además incorporaba a este tipo de salas la novedad de disponer de una piscina. Sus principales sesiones fueron las de sábados tarde y sábados noche, mención aparte de sus habituales inacabables maratones.

Poco después llegaría Puzzle, antes llamada Bunker. Una discoteca muy moderna que aportó por entonces elementos novedosos en materia de iluminación, decoración, etc, y que además se enfocó musicalmente a sonidos más frescos, synthpop y technopop e incluso house. Por dar ejemplos, grupos como New Order, Camouflage, Cretu, T99, Boytronic o Red Flag podrían dar una idea de cómo fue su música durante los 80. Durante sus inicios, la discoteca no atraía suficiente público los sábados por la noche, pero esa carencia no tardó en suplirse, ya que su amplio horario (cerraba a media tarde del domingo en su sesión de sábados noche) ayudó a que se llenase de gente procedente principalmente de Barraca, Chocolate o Spook ya a partir de primeras horas de la mañana. Tuvo también sesiones de domingo noche, a la que acudía gente chic y sofisticada. Mención especial la tiene su por aquel entonces famosa terraza al aire libre, cubierta ya entrados los 90, su cabina de DJ en la sala interior en forma de torre de barras metálicas, desde donde pinchaban los conocidos Gemelos, su cafetería, en el mismo edificio, pero separada (años más tarde se integraría en la propia sala), y por ser la favorita junto con Barraca del público gay.

Más adelante, llegaron otras discotecas transformadas hoy en día en leyenda, como fueron NOD y ACTV.

ACTV, que al poco de abrir fue liderada por otro gran DJ valenciano como fue Arturo Roger, se encontraba en la Malvarrosa, junto a la arena de una playa que aún no disponía de paseo marítimo. Estaba situada en un llamativo edificio histórico conocido como Termas Victoria, de ahí el nombre (Actividades Culturales Termas Victoria) apostó en sus inicios por sonidos frescos. Arturo Roger introducía new beat, que se trataba de algo así como una mezcla de EBM y techno, y acid house, ambos dos nuevas corrientes musicales surgidas a finales de los 80. La primera se extendió rápidamente por otras salas valencianas, y la segunda también pero en menor medida. Ambos se añadieron al combinado pop, techno-pop, ebm y techno habitual de la sala.

Aunque la época de mayor esplendor popular de ACTV en el país coincidió con la época de la decadencia musical de la ruta, con el malogrado Manolo el Pirata, cuando esos sonidos habían derivado en música simple y embrutecida, ya casi desde sus inicios, en 1987, fue considerada como una de las principales salas de la Ruta Destroy y una cita casi obligada durante los domingos a partir de la tarde. Tuvo sus sesiones after-hours de sábados y domingos por la mañana y tarde, entre otras, y empezó a la estela de otra sala de la Malvarrosa llamada Coliseum, la cual tuvo notable importancia durante un par de años, si bien esta acabó cerrando alrededor del año 1988. Ya a finales de los 80, ACTV acabó especializándose y concentrando al público más “rutero” en sus sesiones de domingos noche a lunes por la mañana.

NOD, también llamada Don Julio porque así se llamaba anteriormente a reabrirse (NOD no era sino una inversión de la palabra Don), con el conocido Kike Jaén a los platos, y otro personaje importante en la movida valenciana como fue Clemente Martínez, anteriormente miembro de la plantilla de Spook, como gerente de la sala, estaba situada en la misma zona interior que Espiral, al oeste de Valencia, concretamente en las afueras de Ribarroja, en medio de campos de naranjos, por lo cual ambas discotecas siempre tuvieron mucha afinidad de público. De hecho, NOD acabó actuando como after-hours de Espiral, dado que abría los domingos por la mañana su sesión principal.

NOD fue la principal responsable de la cultura del parking, algo bastante más allá de lo que hoy en día se conoce como botellón, y consistente en líneas generales en que cada coche se transformaba en una pequeña discoteca y barra libre (muchos no escatimaban en invertir gran cantidad de dinero en grandes equipos de sonido), mientras la gente disfrutaba recorriéndolos a lo largo y ancho del parking, bailando, compartiendo y socializando, de alguna manera, con gente de todas partes. Aquello resultó en verdaderas orgías de fiesta en los mismos parkings de las discotecas. De hecho, a finales de los 80 y principios de los 90, podía haber tanta o más gente en los parkings de las discotecas de la ruta que dentro. Este tipo de ocio fue a los pocos años intentado atajar por los responsables de las propias discotecas, debido a la cantidad de dinero que dejaban de ganar, y a la peligrosidad que provocaban estas fiestas al aire libre situadas junto a carreteras conflictivas al tráfico en fines de semana, sobre todo en discotecas como Chocolate o Heaven, junto a las cuales podían llegar a formarse interminables hileras de coches aparcados en los lados de la misma carretera, ocupando totalmente ambos arcenes, una situación casi surrealista e impensable hoy en día.

Paralelamente a la Ruta Destroy, se hace necesario mencionar que, en buena parte, ésta se nutría de otros eventos, principalmente conciertos, muy prolíficos por entonces en la capital del Turia, de grupos y formaciones que se escuchaban en aquellas discotecas, tales como Killing Joke, Simple Minds, Immaculate Fools, Clan of Xymox, The Cramps y tantos y tantos otros, en salas como las propias Barraca o Chocolate, y otras más pensadas para este tipo de eventos, como Isla, The Central/KU-Manises o Pacha/Arena Valencia. Es significativo el hecho de que muchos grupos extranjeros, en su mayoría británicos, tuvieran un carácter de culto en Valencia, incluso superando el éxito que obtuvieron en su tierra. Es el caso de grupos como The Cult, The Mission, Transvision Vamp, Sad Lovers & Giants, Midnight, Twelve Drummers Drumming, The Bolshoi, Danse Society o los propios Simple Minds, cuyo cantante Jim Kerr reconocía ser un habitual visitante de las discotecas valencianas siempre que podía hacerlo.

De notable relevancia también fue el hecho de que existió una cierta conexión Valencia-Ibiza durante mitad de los 80. Antes de que Paul Oakenfold y otros conocidos disc-jockeys británicos descubrieran el filón ibicenco, e Ibiza acabase siendo feudo de legiones de clubbers de aquellas latitudes, y antes de la explosión del acid-house y de aquel famoso verano del amor (1988), había una cierta sincronía musical entre Ibiza y Valencia. No en vano, fueron muchos los valencianos, madrileños o catalanes habituales de la Ruta los que visitaban Ibiza en verano, con sus legendarias KU (ahora Privilege) y Amnesia como principales polos de atracción. Musicalmente, pues, hubo bastante afinidad. Antes, como se menciona arriba, de que Ibiza se especializase en la música house.

A finales de los ochenta, otras drogas fueron poco a poco desplazando a las “mescas” hasta hacerlas prácticamente desaparecer. Drogas también derivadas de las anfetaminas, pero más enérgicas y menos alucinógenas, como el MDMA o éxtasis, MDA, metanfetamina o speed.

[editar] Explosión

A partir del año 1987, Valencia empezó a llamar gradualmente y cada vez más la atención de gran parte de la juventud en España por sus horarios interminables, por la gran armonía existente y la tremenda libertad que se respiraba, sin apenas presiones de ningún tipo a nivel político, social o policial, y por ser el único lugar en España en pinchar un combinado de musica electrónica vanguardista de aquella época junto con pop/rock independiente de importación. Estos estilos genéricos englobaban principalmente al EBM (Electronic Body Music, o música techno-industrial para pistas de baile), pop/rock de corte gótico y en su mayoría británico, darkwave, Post-Punk (también llamado afterpunk), techno, Synthpop, technopop, New Wave, New beat y Acid House entre otros. Desde los inicios de la “ruta”, con grupos como Bauhaus, Joy Division, Birthday Party, Classix Nouveaux, Visage, Blancmange, Comsat Angels o Devo, poco a poco fue derivando en música menos guitarrera y más electrónica, hasta finalmente, y fundamentalmente a partir de 1993, vulgarizarse con música dance rápida y de poca calidad producida autóctonamente en estudios con pocos recursos, o bien importada en su mayoría de Italia y Holanda. Sin embargo, dentro del grupo de discotecas de la “ruta”, cada una llegó a tener algún estilo peculiar que la diferenciaba del resto, como Barraca, que fue la que más apostó por el pop, mientras que Puzzle lo hizo por el synthpop y el techno-pop, Chocolate por lo siniestro, ACTV por el acid, y Spook Factory por el techno.

A caballo entre las décadas 80 y 90, fueron apareciendo nuevas salas, de importancia relevante, sí, pero todas y cada una girando al son que marcaban las más veteranas. Discotecas como Heaven, anteriormente llamada Pomelo, pequeña sala cavernosa cercana a Puzzle, pero más contundente y embrutecida, la cual tenía uno de los parkings más activos, provocando verdaderos quebraderos de cabeza e incluso caras de incredulidad a los sufridos domingueros que pasaban junto a ella por la carretera de El Perelló rumbo a sus apartamentos, y cuyas principales sesiones eran las de domingos a partir de la mañana; Villa Adelina, junto a Barraca, que no era sino un chalet con una amplia terraza que la hizo famosa; Zona, discoteca perteneciente al eje Espiral-NOD, la cual se hizo realmente peculiar porque se especializó en sus sesiones de lunes por la mañana, que podían alargarse hasta el martes de madrugada (algo impensable hoy en día en una discoteca de esas dimensiones), y donde atraía a quienes trabajaban durante el fin de semana en la noche o en la hostelería, no solo de Valencia, sino también de ciudades más alejadas como Madrid o Barcelona (en estas ciudades no existía nada igual a esa escala para este tipo de trabajadores), y también a la gente que aún aguantaba la fiesta, generalmente gente muy desfasada pero no conflictiva; El Templo, ubicada en Cullera, no muy lejos de Chocolate, baluarte del popular Chimo Bayo, impactante visualmente por sus aires industriales de refinería que emergía de entre los campos de arroz, y cuyas sesiones eminentemente ebm, new beat y techno las combinaba con ratos de alentamiento a sus fieles seguidores, o de acompañamiento musical-vocal, a través del micro. Por este motivo, esta sala tuvo su público fiel, pero también sus detractores. Chimo Bayo, popular gurú de la época, DJ y productor, años antes había dirigido otra sala ligada musicalmente a la ruta (no en vano podría ser incluída), aunque algo más alejada, la discoteca Arsenal de Oliva, un municipio valenciano junto a Gandía, abierta desde 1986. El Templo mantuvo su éxito durante relativamente poco tiempo, fiel reflejo del éxito de la imagen de casa, Chimo Bayo, y acabó cerrando cuando la imagen de este decayó, reabriéndose como NOD Cullera, sala que realmente no consiguió cuajar.

Otras salas dignas de ser mencionadas, por su cercanía a Valencia, y por lo tanto a las salas más importantes, y donde mucha gente alternaba entre unas y otras, fueron KU-Manises, que recogía a gente procedente de otras discotecas a últimas horas de la madrugada, y la cual años después, alrededor de 1994, se convertiría en iniciadora y abanderada del movimiento remember, que rescataba la música de la época dorada de la Ruta, Esquema, en Massalavés, donde Arturo Roger, DJ de ACTV, también pinchaba un excelente combinado musical los sábados noche, aunque más ligero que el que le hizo famoso en ACTV. Amadeus (o AMD) situada en Alfafar, junto a un importante centro comercial, la cual antes se había llamado Sucre, una discoteca muy frecuentada por las tribus urbanas del área metropolitana; El Torero, bar de copas con terraza junto a Spook Factory (en el mismo parking), con música más cañera que esta, que empezó siendo un bar de música rock, y se convirtió en una pequeña sala que la complementaba, lo mismo que Tropical, en el mismo edificio que ACTV, donde la gente se preparaba para entrar en ACTV o se relajaba entre salida y entrada; Galaxy, muy cerca de Espiral y Zona, también en la zona interior, al igual que Karma, una pequeña sala con forma de pirámide; Banana’s, macrodiscoteca situada en Sollana, cerca de Sueca, con una enorme terraza-jardín descubierta que en sus inicios en 1989 estuvo dirigida a gente del mismo estilo que Puzzle, con música synth-pop y techno-pop, o Resaca Playa, primera gran terraza de verano en Valencia, situada junto al mar, en la pedanía de Port Saplaya, perteneciente al término de Alboraya, que durante los meses de estío empezó a atraer, sobre todo los jueves noche, a “ruteros” habituales.

Ya en el año 1991 llegó a producirse un verdadero movimiento social de dimensiones extraordinarias. Más de 30.000 jóvenes de todas partes de España se congregaban, sólo en las diferentes discotecas de la Ruta Destroy, en torno a la ciudad del Turia, para pasar fines de semana inolvidables. Se habla de 50.000 en sus fines de semana más relevantes. Muchos de ellos hacían casi cada semana cientos de kilómetros sólo por vivir la llamada fiesta valenciana, también conocido como festival valenciano. Adicionalmente, empezó a hacerse muy común el hecho de fletar autobuses desde cualquier punto de la península para un desplazamiento más cómodo y barato junto con gente del mismo signo. Pero aunque este año y el siguiente marcaron el final de una época gloriosa, el boom de jóvenes llegados de todas partes continuaría hasta el año 1994. A partir de 1995 el descenso fue en picado.

Video Spook Factory en 1990

Video Spook Factory en 1990, preliminares de la fiesta y de la original puesta en escena

Spook Factory. Aniversario 1991. Parte 1

Spook Factory. Aniversario 1991. Parte 2

Spook Factory. Aniversario 1991. Parte 3

Resumen Video 7º Aniversario Spook Factory 1991

[editar] Decadencia

A partir de 1992, los medios de comunicación empiezan a hacerse eco de forma masiva de este movimiento. Desde 1993, los despliegues policiales empiezan a abundar, empieza a haber una gran alarma y presión social debido a la satanización de este movimiento de ocio por parte de los medios, e incluso de los políticos. De hecho, mientras el término Ruta Destroy fue acuñado por Vicente Pizcueta, otro gurú de la noche valenciana y responsable principal de Barraca, el término Ruta del Bakalao fue, en cambio, de invención por parte de los políticos del Gobierno del PSOE, en especial por parte del entonces ministro del Interior José Luis Corcuera, siendo Rafel Vera Secretario de Estado para la Seguridad, y fue usado hasta la saciedad por los medios de comunicación como modo de dar nombre a uno de sus principales caballos de batalla, a raíz de la palabra bakalao, que ya venía usándose junto con makina desde años antes para denominar al techno y ebm, que realmente todavía estaba alejado del techno ramplón de años después.

Otro factor que tuvo relativa importancia en la satanización de la Ruta por parte de la sociedad fue el tristemente célebre caso de las niñas de Alcásser, las cuales fueron raptadas cuando se dirigían a una conocida sala de Picassent llamada Coolor, una de las muchas discotecas de pueblo que por entonces existían. La prensa valenciana se apresuró a extender de manera obsesiva que el principal secuestrador y asesino de las niñas, Antonio Anglés, era un habitual visitante de las dicotecas del bakalao.

Así pues, la música comienza a ganar bpm (revoluciones) y perder calidad. Los años 93 y 94 siguen atrayendo masas ingentes de jóvenes, aunque va siendo gente con menos inquietudes sobre la calidad musical, seriamente mermada. La gente variada, los peinados y looks extraños y ochenteros, que aún pervivían hasta 1992 o el 93, el cuero, las camisas estridentes y la ropa llamativa, van dejando paso rápidamente al corte de pelo al rape, los grandes aros en la oreja izquierda, las zapatillas, los chandals, o las bombers a modo de ejército clónico.

Se ponen de moda nuevas salas relativamente cercanas a Valencia que apuestan directamente por atraer el clima de cordialidad, libertad y buen rollo, pero dejando directamente el nivel musical en un plano secundario, y atrayendo principalmente gente muy joven, de 18 a veintipocos años. Es el caso de salas como Límite Local en la Pobla de Vallbona, Alkimia en Xàtiva, anteriormente conocida como l’Almàssera, Punto Rojo en Moncofa (uno de cuyos responsables fue de nuevo Chimo Bayo), Industrial en la Vall d’Uixo, Masía en Segorbe, o incluso Melody en Casas Ibáñez (Albacete), junto a la frontera con Valencia, sala que tiene cabida en el artículo ya que fue un lugar donde cientos de valencianos, manchegos, etc., hacían acampadas en sus inmediaciones alternando con las sesiones en la propia sala. Aparecen muchísimas salas más en la zona levantina, entre salas nuevas y otras que ya existían pero se quieren subir al carro de la música bakalao/mákina. La mayoría de ellas no pasaron de ser meros sucedáneos.

En el año 1994 se podría decir que la calidad musical en casi todas las discotecas del movimiento ha desaparecido, salvo excepciones, como la sala The Face, una preciosa sala con una cuidada decoración, llamada anteriormente Dreams Village, de gente bien. Fue la última incorporación importante al movimiento, y un verdadero oasis clubber en una Valencia decadente, lugar en el cual se volvió a impulsar el house, principalmente el progressive house, y donde aún se podían disfrutar de sesiones largas hasta la 1pm, o en Puzzle, que siguió sus pasos tras una reconversión musical. Aunque también es cierto que el horario de Puzzle fue siendo recortado paulatinamente para contentar a los políticos y ciudadanos, pasando de ser una discoteca eminentemente after-hours, al cerrar a las 17pm y atraer a su principal público a partir de las 6am, a comenzar a llenarse antes, dada la pérdida de otros lugares preferidos por la gente, y cerrar a las 13h, años más tarde a las 12h, 10h, y así hasta las 9h, ya a finales de los 90. También estaba el caso, ya mencionado anteriormente, de Ku-Manises, que empezó a rescatar los años más gloriosos de esa época con el llamado remember, y otras salas que se sumaron a esta iniciativa.

El buen ambiente que caracterizó a Valencia se empieza a perder, llegando en 1996 a su fin con sonados cierres, como el de un olvidado Spook Factory, cuyo parking ya semi vacío realmente lo ocupaban en su mayoría habituales fieles del bar de copas El Torero, situado dentro mismo de dicho parking y dedicado a makina dura. Tanto fue así aquella decadencia, que ahora en España el término Bakalao o Bakala se usa solamente como modo despectivo, o mal utilizado para referirse a la música electrónica acelerada y simplista, y a sus seguidores. Posteriormente aún quedaron o aparecieron reductos de calidad en cuanto a música electrónica se refiere, como la propia The Face, Caballito de Mar, desaparecida terraza, ya también mítica, y refugio de antiguos ruteros veteranos y de personajes populares, y situada en la playa de Las Arenas, con un house muy apto para bailar al aire libre frente al mar y acariciado por su brisa; Planet Valencia, en la antigua discoteca Wiggle de Albal, intento por parte de Chimo Bayo de reflotar un movimiento ya casi hundido en una sala con aspecto bastante industrial. Por aquel entonces y a partir de ese año triunfan, por encima del resto de discotecas, ACTV y Límite Local, entre los nuevos “ruteros”, gente joven atraída por la antigua fama de la Ruta. La herida era tan evidente, que frente a las populares sesiones dominicales de ACTV, con makina dura, reapareció en la misma sala otra alrededor de 1996, la de viernes noche, recuperando el techno de calidad y no tan revolucionado, pero finalmente no consiguió el éxito deseado. Algunas otras discotecas empiezan una etapa de serios vaivenes o cierres y reaperturas por falta de interés, caso de Barraca, mientras otras, de forma paulatina, empiezan a desaparecer definitivamente, como Espiral, Zona, Heaven, NOD, Spook Factory, etc. hasta dejar de existir la Ruta como tal, mientras otras discotecas sobrevirán a la desaparición del movimiento por diferentes caminos: bien mantendrán su relativo éxito musical durante unos años, como The Face o Puzzle, gracias a la música house, o bien se desviarán musicalmente a géneros dirigidos a público extremadamente joven, como el happy hardcore y el hard house, muy alejados musicalmente de las dos primeras, caso de Chocolate, y en suma, todas ellas muy alejadas del esplendor que tuvieron años atrás.

El Éxtasis(MDMA), que hizo acto de presencia en Valencia desde el 87-88, llegado desde Ibiza y los Países Bajos, empieza a causar estragos en las discotecas debido a que es consumido en dosis cada vez más masivas. Aunque en los años 94, 95 y 96 aún se respira un ambiente cordial entre la gente, al menos entre las salas donde aún persiste la variedad de gentes, caso de Puzzle o The Face, poco a poco es evidente el cambio de actitud de la clientela, sobre todo en salas como Chocolate, con toda seguridad la sala de la Ruta Destroy con la peor evolución musical.

La pérdida de pureza de la droga y otros factores, como la atracción de gente conflictiva, ocasionan cada vez más problemas de peleas y mal ambiente. Muchos de los trabajos de puerta de discotecas se les empieza a encomendar a individuos agresivos que realmente aumentan la sensación de inseguridad.

En definitiva, ya a finales de los 90, casi ninguna sala dedicada a sonidos derivados y evolucionados de esta movida (sonidos ya minoritarios), es capaz de superar con éxito la prueba hoy en día difícilmente superable del ambiente de casi absoluta cordialidad, y la violencia y la agresividad empiezan a ser una tónica habitual en esa clase de locales.

Video You Tube Ruta Destroy – Kum ManisesKike Jaen

[editar] Aspectos relevantes

La gente que compuso este movimiento, si bien empezó con gente de Valencia y su área metropolitana, con el tiempo llegó a arrastrar también a miles de jóvenes de toda la geografía española, principalmente de las principales ciudades más cercanas a Valencia: Madrid, Barcelona, Alicante, Albacete o Zaragoza, y del resto de la Comunidad Valenciana.

El regreso de los “ruteros” podía demorarse en ocasiones hasta el lunes noche (como se menciona anteriormente, hubo una discoteca llamada Zona dedicada casi exclusivamente a su sesión de los lunes por la mañana); del mismo modo que las salidas podían adelantarse al jueves. Mención en este caso para discotecas como Acción, Metrópolis o Delfos, como salas eminentemente de jueves noche para muchos “ruteros”. En muchos casos, la gente que salía “de ruta” ni siquiera contrataba alojamiento en Valencia, si es que venía de fuera, y muchos no volvían a casa, si vivían cerca, sino que literalmente pasaban las 72 horas del fin de semana “de fiesta” en los locales, salvo pequeñas pausas para dormir o comer algo, muchas veces en el mismo coche o en los parkings de las discotecas. También se empezó a hacer frecuente la costumbre de salir de fiesta por la mañana, tras haber dormido por la noche.

Las rutas más habituales durante un fin de semana eran, separando entre barras “/” las principales sesiones en salas abiertas durante el mismo horario, y poniendo la más destacada en negrita: viernes noche: Spook Factory/KU-Manises/Heaven – sábado tarde: Espiral/ACTV – sábado noche: Barraca/Chocolate/Espiral/El Templo – mañanas de domingo: Spook Factory/Puzzle/Heaven/NOD – tardes de domingo: Barraca/Villa Adelina/ACTV – noches de domingo: ACTV/Puzzle – lunes: NOD/Zona. Aunque realmente entre 1987 y 1993 estas pautas variaron de forma notable. Por ejemplo, la sesión de madrugada de los domingos de Spook Factory se debilitó hasta desaparecer, mientras que los domingos noche/madrugada de lunes se hicieron cada vez más populares. O con el cierre de la sala Zona, NOD recogió su testigo para las sesiones de lunes.

Esta actividad “rutera” solía ir acompañada del consumo de drogas, y por tanto aumentó la peligrosidad vial en las carreteras por las que transcurrían los desplazamientos. La brutal alarma social generada por la “Ruta del Bakalao“, que llegó a provocar debates televisivos de gran audiencia, hizo que las autoridades decidieran tomar medidas de represalia contra los locales, en forma de controles de horarios y permisos, e incluso clausurando algunos de ellos, de formas más o menos represivas e injustas. De hecho salas como Zona, Heaven, ACTV o NOD fueron clausuradas por supuestas irregularidades en sus edificios y otros motivos no demasiado honestos, y sin embargo pasado un determinado tiempo volvieron a funcionar tal cual con diferentes nombres, y un tipo de gente más “light”. Todo esto, en suma, produjo un declive paulatino en los desplazamientos por “La Ruta”, en favor de las macrodiscotecas de la periferia, las de la propia capital, y las raves, y que la gente venida de otras regiones dejase de acudir.

[editar] Consecuencias y situación actual

Actualmente sobreviven algunas salas, como la mítica sala ( Albades ) ubicada al sur de Valencia la cual volvió a abrir sus puertas en el 2004 con Dj Alex Buskhiel en cabina o la veterana Barraca ([1]) que con 40 años a sus espaldas y tras varios cierres de breves periodos de tiempo, continúa en pie, aunque con una música y un ambiente muy diferente al que la popularizó a mediados de los 80, ya que actualmente es la abanderada del movimiento techno en Valencia. Spook Factory volvió a abrir en el 2005 con notable éxito.

También sigue en cierto modo Chocolate([2]), la cual reabre muy puntualmente en ocasiones especiales, y que actualmente está dedicada a sonidos muy radicales como el hardcore y el schranz. Otra de las que sobrevivió hasta finales del 2007 es Puzzle([3]), fecha en la que fue clausurada. Pero al fin y al cabo, estas salas hoy en día no son sino sombras difusas de lo que fueron, en aspectos de renombre, fama y reputación.

Otras salas por el contrario se renovaron, cambiaron de nombre, dueños y/o estilo musical, caso de Heaven, ACTV, NOD o Zona, y otras nunca volverán a existir, caso de Espiral y Punto Rojo, cuyos edificios fueron demolidos.

Las consecuencias de la decadencia de la noche valenciana fueron realmente desastrosas. A partir del año 1996 nadie de fuera de Valencia apostaba por lo que antes era un sueño. Debido principalmente a la radicalización y banalización musical, y a la presión ejercida, Valencia se desinfló. La recuperación fue muy costosa, y no llegó hasta ya entrado el nuevo milenio, cuando sangre nueva, con ideas nuevas, volviendo a apostar fuerte por los sonidos de calidad y cuyo trabajo se remontaba a mitad de los 90, empezó a obtener sus frutos. Gente que, a diferencia de la Ruta Destroy, no poseía las discotecas, sino que las alquilaba para montar sus propios clubs, o directamente montaba sus propias raves.

Esta vez se trataba de techno actual, sonidos electrónicos minimalistas, drum & bass (el cual tiene como capital española a la propia Valencia), electro y hip-hop renovados, y otros sonidos vanguardistas. Cabe pues destacar la meritoria labor de colectivos y promotores como Comunidad Oscura ([4]), que continuan desde 1989 con su máximo representante Mortis Dj ([5]) ofreciendo fiestas y conciertos dedicadas a los sonidos más oscuros, UHF, productora del imprescindible Le Club, a día de hoy un club de referencia internacional,.beat (puntobit), quienes volvieron a resucitar Barraca, Groovelives y sus coloristas y peculiares clubs y fiestas, o los desaparecidos Dynamic y Gorila Club, y más adelante lo que ha sido un verdadero renacimiento en Valencia, aunque eso sí, a una escala mucho menor de lo que fue en su día la Ruta Destroy, pero aportando la suficiente variedad y calidad musical que una ciudad como Valencia se merece, y ante una legislación y una política más hostil. Promotoras y colectivos a añadir a los anteriores son Educative Sounds, Dskonnect, Minimalistik Girl, Komakino, Nightplanning, Grupomelatrago, Nomenklatura, Utopía, Love Reactor o Bassline Abuse, entre otros.

Sin embargo, por diversos factores, tales como la más compleja y mucho menos permisiva legislación actual en materia de ocio nocturno, debido al mucho mayor control policial, debido a la mayor concienciación social contra las drogas, a las diferentes circunstancias políticas: recordemos que los ochenta fueron los años de la alegría y la libertad tras el franquismo y la transición; y sociales: los videojuegos, y otras muchas opciones alternativas a la discoteca, o a la marcada influencia de la moda y el culto al cuerpo por encima de otras convicciones; y como otro factor decisivo, debido también a la menor conciencia discotequera (en los 80 eran casi una novedad para la gran mayoría de la gente, tanto que los adolescentes también disponían de gran cantidad de discotecas de horario vespertino), es muy improbable que se vuelva a repetir en España una situación similar.

Atrás quedan en el recuerdo, para muchos treintañeros y cuarentones, nombres, algunos de ellos míticos, como Barraca, Chocolate, Spook Factory, Espiral, NOD, Puzzle, ACTV, El Templo, Heaven, Zona, Galaxy, Villa Adelina, Arsenal, Looping, Coliseum, Acción, El Torero, Metrópolis, Oggi, Delfos, Yucas, etc.

Sin enbargo la discoteca Barraca sigue muy viva, llenandose cada fin de semana con nuevas generaciones y recibiendo djs de fama mundial de techno y minimal como Ellen Alien, Ricardo Villalobos, Tania Vulcano o Dave Clarke.

[editar] Referencias bibliográficas y audiovisuales y enlaces externos

– “En Èxtasi”, de J.M.Oleaque, Editorial Ara Llibres.

-Reportaje “Luz tras el apocalípsis bakala” (Fernando Fuentes/Revista Trax/ djpay.net/ http://www.klubbers.com)

– Documental “72H”, producido por Eme Eme Producciones, [6]

The New 80s Web dedicada al Remember 80s y Revival 90s, [7]

Rutadestroy.com Página dedicada exclusivamente a este movimiento mitico [8]

– Movida Valenciana. Página web dedicada a la movida valenciana, que paralelamente a la madrileña, aconteció a principios de los 80 en la capital del Turia, con multitud de formaciones musicales autóctonas de rock, pop, synthpop, etc, y que tuvo una marcada influencia en lo que más adelante se convirtió en la Ruta Destroy. [9][10] [11][12]

– Nueva Ola 80. Otra web dedicada a la movida valenciana y en general a los grupos españoles de los 80. [13]

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